Durante años, muchas organizaciones adoptaron tecnologías por moda, presión del mercado o promesas de eficiencia. El resultado: soluciones costosas, centralizadas, poco adaptativas y a menudo desconectadas del trabajo real y del valor.
Desde la comunidad de creadores del xAdEv, proponemos una forma distinta de pensar la tecnología: no como herramienta técnica, sino como práctica organizacional distribuida, alineada al propósito y conectada con el aprendizaje colectivo.
Este enfoque lo llamamos Tecnología con Propósito.
A4P (Automate for Purpose) nació como una respuesta a la automatización sin sentido. Propuso automatizar desde el valor, no desde el control.
IA4P (Inteligencia Artificial con Propósito) es su evolución: plantea que la IA no es una solución mágica ni un oráculo, sino un socio cognitivo distribuido, al servicio de decisiones más inteligentes, humanas y adaptativas.
Tecnología con Propósito es, ante todo, una defensa del juicio humano, de la autonomía y del pensamiento situado. No creemos en estructuras que separan “los que piensan” de “los que hacen”. Esa lógica —arraigada en la vieja división Taylorista y en la Teoría X de McGregor— asume que:
Esta mentalidad, profundamente deshumanizante, niega la inteligencia inherente de las personas que están más cerca del valor.
Tecnología con Propósito busca desarmar esa división. Porque en contextos complejos, quien hace, también piensa. Y quien piensa, debe hacer.
Desde aquí, podemos abrir múltiples hilos para analizar distintas tecnologías emergentes bajo una misma lupa crítica:
La pregunta no es si son “buenas” o “malas”, sino:
¿Cuál es su propósito? ¿Para qué las queremos en nuestra organización? ¿Qué valor amplifican y qué capacidades activan o inhiben?
Tecnología con Propósito no es una metodología. Es una mirada ética, organizacional y filosófica. Una forma de conectar decisiones técnicas con sentido humano y con inteligencia distribuida.
Una forma de Explorar, Adaptar y Evolucionar, sin subirse a olas tecnológicas vacías, sin infantilizar a los equipos, y sin perder la conciencia de que lo humano —cuando es habilitado con respeto y autonomía— sigue siendo nuestra mejor tecnología.